Historia de la “Nueva Italia” y Capitán Pastene
Durante los años de 1860 y 1960, Italia vivió un fenómeno conocido como “la gran emigración”, en el cual alrededor de 20 millones de personas partieron a distintos lugares del mundo, siendo los principales destinos Estados Unidos, Argentina, Brasil y Australia, entre otros. Una pequeña parte de esta emigración tuvo como destino Chile, siendo los puertos de Valparaíso, Talcahuano, Punta Arenas e Iquique, los principales lugares de arribo.
“Nueva Italia” nació como un proyecto de colonización por parte del empresario Giorgio Ricci, proveniente de Pavullo nel Frignano, provincia de Módena, quien en una visita a la ciudad de Valparaíso conoció al siciliano Salvatore Nicosia, el cual lo impulsó a crear una sociedad que en acuerdo con el gobierno de Chile, promoviera la inmigración en el sur del país.
La comuna de Lumaco, en la provincia de Malleco (región de La Araucanía), ubicada en una zona de rica historia cultural mapuche-nagche y escenario fundamental de la resistencia frente a los españoles en el siglo XVI, fue fundada el 8 de noviembre de 1869. Ya a inicios del siglo XX, siendo un espacio de encuentro entre mapuches y chilenos, junto a la llegada de familias alemanas, españolas y árabes, el municipio solicita al gobierno central la llegada de nuevos inmigrantes para habitar en las zonas desocupadas hacia la cordillera de Nahuelbuta.
Tras dicho requerimiento, el gobierno de Chile solicita a Giorgio Ricci traer un centenar de familias italianas, quienes tendrían el deber de realizar producción agrícola en la zona, la cual se encontraba deshabitada y cubierta de densos bosques, pantanos y colinajes. Para ello, Ricci viajó a su tierra natal, en los “Apeninos emilianos”, recorriendo las comunas de Zocca, Pavullo nel Frignano, Guiglia y alrededores, buscando convencer a grupos familiares que estuviesen dispuestos a dejar sus casas y comenzar una nueva vida. La forma de persuadirlos implicó grandes promesas como tierras, casas, materiales de trabajo y animales, sin embargo, al llegar a Chile la realidad fue absolutamente diferente, incumpliéndose la mayor parte del contrato realizado.
La Gran Emigración
Prima Emigrazione
Seconda Emigrazione
El viaje, los barcos, las carretas y “El Calvario”
Partieron al inicio de febrero de 1904 las primeras 23 familias, tomando tren desde la ciudad Modena en Italia, en un largo viaje en dirección al norte de Francia, específicamente al puerto de “La Pallice-Rochelle”. En ese lugar, abordaron el vapor inglés “Oruba” el cual navegó 33 días atravesando el estrecho de Magallanes hasta llegar a Talcahuano. Luego abordaron un tren hacia la estación de Los Sauces, lugar en donde durmieron en los vagones hasta la mañana siguiente. Posteriormente, una comitiva de 30 carretas provistas por los vecinos de Lumaco los esperaba para iniciar una larga caminata de 35 kilómetros hacia las barracas de madera construidas para recibirlos. A ese lugar, debido a la precariedad de la infraestructura, la inexistencia de servicios básicos y el incumplimiento de los compromisos realizados, le llamaron dolorosamente “El Calvario”.
Al año siguiente, un nuevo grupo de 65 familias provenientes de las mismas comunas inició un nuevo viaje, esta vez sobre el vapor “Panamá”. Los relatos familiares cuentan que padecieron grandes sufrimientos debido a la comida y las inhumanas condiciones del vapor. Llegaron igualmente a Talcahuano y una vez más, debieron realizar el mismo recorrido primero en tren y luego en carretas de bueyes, hasta por fin reencontrarse con sus familiares, amigos y vecinos que habían partido un año antes.
Entre promesas incumplidas nace Capitán Pastene
El 10 de marzo del año 1907, el presidente de la República de Chile don Pedro Montt, visitó la “Colonia Nueva Italia” y su ciudad capital, la cual fue bautizada oficialmente como Capitán Pastene, en honor al navegante genovés que acompañó a Pedro de Valdivia en 1541 y el cual es considerado como el primer italiano en llegar a Chile. En dicha inauguración participaron representantes del gobierno de Chile, Italia, una delegación de la marina italiana del buque Dogali, comunidades mapuches, vecinos de Lumaco y alrededores, siendo una gran y memorable celebración.
Llega el progreso a la ciudad y comienza la primera guerra mundial
Uno de los principales desafíos fue la conectividad, debido a la inexistencia de caminos, telégrafo y la propia morfología montañosa de la zona. Por ello el sueño del ferrocarril comienza apenas llegados los inmigrantes. Giorgio Ricci impulsa para ello la construcción de un tren que conectase Capitán Pastene con Lumaco y Los Sauces. Las obras parten en 1908 y terminan en 1918, en un trabajo conjunto entre los colonos, habitantes locales y Ferrocarriles del Estado. La vía, de apenas 60 centímetros de ancho y 30 kilómetros de extensión, permitió mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la zona, favoreciendo el surgimiento de la tricultura entre mapuches, chilenos-criollos e italianos.
A la estación de enlace con el ramal de Angol-Traiguén se le llamó “Saboya” en honor a la casa real de Italia. El tren de apenas 4 carros, fue llamado cariñosamente como el “tren chico”.
Mientras Capitán Pastene iniciaba su desarrollo, en la lejana Europa estallaba la primera guerra mundial. Dichas noticias afectaron considerablemente el ánimo de los inmigrantes, de los cuales muchos por amor a su tierra natal y familias, decidieron partir a Italia y enlistarse en el ejército. Tras el fin de la guerra, un nuevo grupo de inmigrantes llegan a Capitán Pastene, atraídos por la paz del lugar y el ofrecimiento de sus familiares, es así como los Barbieri, Balbo y Vivalda se instalan en Capitán Pastene como exmilitares. Ya entrados los años 20, comienzan a llegar también inmigrantes árabes, como las familias Abad y Sufan, y familias chilenas como los Vázquez, Flores, Cid y Bahamondes, entre tantos otros. El pueblo crece y las familias se entrelazan. El cine se convierte en el corazón de la comunidad y el tren en su cordón umbilical que los conectaba con el resto del país.
El paso de los años, el centenario y el renacimiento pastenino
A fines de los años 80, desde Capitán Pastene se envía una carta llamada “Capitan Pastene chiama a Modena, Italia”. Desde ese entonces la comunidad logró retomar contacto, se establecieron viajes entre ambos países y se celebraron pactos de hermandad entre Lumaco, Zocca, Pavullo nel Frignano y Guiglia, generando vínculos que se mantienen vivos hasta hoy.
La celebración del centenario de Capitán Pastene, en marzo de 2004, selló un “renacimiento” de toda la localidad. Desde entonces en cada aniversario se realiza una carretada que emula la llegada de los colonos, se realiza una “Sagra” a la usanza tradicional de una fiesta italiana, y el pueblo ha adquirido una fuerte vocación turística y patrimonial.
Este año 2026, Capitán Pastene con sus 122 años sigue avanzando y resguardando su historia con amor, pasión y mirada de futuro.
Fotografías
Esta sección reúne fotografías históricas de Capitán Pastene, incluyendo familias fundadoras, paisajes, escenas de trabajo, celebraciones, retratos comunitarios y registros del desarrollo del pueblo. La colección visual permite reconstruir la evolución histórica e identitaria de la localidad.
Documentales
Un piccola Italia en Tierras Araucanas (1992)
Los nonnos della Terra Nostra (2004)
Estación Capitán Pastene (2012)
Gli italiani di Capitan Pastene (2014)
Capitán Pastene: tradición italiana en La Araucanía (2020)
Il territorio nella valigia: Capitán Pastene
Archivos históricos
El Tren Chico
El llamado Tren Chico forma parte de la memoria ferroviaria y afectiva de Capitán Pastene. Su historia remite a las conexiones materiales y simbólicas que ayudan a integrar esta comunidad con otros espacios del territorio, facilitando desplazamientos, intercambio de bienes y circulación de personas. Más allá de su dimensión práctica, el Tren Chico permanece en el recuerdo local como un elemento del paisaje histórico del pueblo.
Gastronomía
Entre sus elaboraciones emblemáticas destacan diversas cecinas como el “prosciutto de Capitán Pastene” (ahumado y condimentado con merkén), el cual cuenta con sello de origen; así como la coppa, la pancetta, el salame y los ciccioli, entre otros.
Las pastas cumplen un rol fundamental en la gastronomía familiar, destacando los tradicionales “tagliatelle” (tajadel en dialecto modenese), tortellini, cappelletti y pastas rellenas en general. Una mención aparte la componen preparaciones como las “carsentas” (crescentine en italiano y chersenta en dialecto de los apeninos modeneses), pequeños panes de consumo diario; así como también las piadinas y por supuesto, la elaboración de vino tradicional de casa, popularmente conocido como lambrusco.
Actualidad
Hoy la localidad también funciona como un punto de encuentro para descendientes, visitantes e investigadores interesados en la historia italochilena. Su vigencia demuestra que la inmigración no es solo un hecho del pasado, sino una herencia cultural que sigue dialogando con el presente.
Emilia-Romagna
Región Emilia-Romagna
La región Emilia-Romagna se ubica en el norte de Italia y se reconoce por su fuerte identidad histórica, su tradición agrícola, su patrimonio gastronómico y su red de comunas y ciudades vinculadas a una intensa vida local. Su territorio combina áreas de montaña, colina y llanura, y ha sido históricamente un espacio de trabajo, movilidad y profunda vida comunitaria.
Es también una importante región productiva de Europa reconocida por marcas como Ferrari, Lamborghini, Maserati, Ducatti, Pagani, entre muchas otras; así como famosa por su gastronomía del prosciutto, la coppa, el queso parmigiano-reggiano, el aceto balsámico y el vino lambrusco.
Dentro de la historia de Capitán Pastene, la región de Emilia-Romagna y particularmente la provincia de Modena, ocupan un lugar esencial porque es el punto de origen de las familias 88 que se establecen en la zona.
LINK: https://www.assemblea.emr.it/emilianoromagnolinelmondo
Zocca
Zocca forma parte del universo territorial y cultural desde el cual salen varias de las familias que contribuyen a la formación de Capitán Pastene. Su inclusión en el sitio permite profundizar la relación entre origen y destino, mostrando cómo pequeñas comunas italianas proyectan su memoria hacia Chile.



